Otro día mas de resaca, apoltronado en un sofá, rodeado de un gentío que solo hace que gritar, martilleándome en la sien como una taladradora que intenta hacer un agujero para después, insertar un taco de goma de desesperación, y una alcayata que soporte todo el odio que dentro de mi habita. He pasado una mala noche, si, pero, que importa? Dentro de poco, todo habrá pasado, y volveré a empezar otro día de una rutina que ya empieza a agobiarme, porque no hay nunca nada que recalcar, y cuando lo hay, siempre es alguna desilusión.
Y es que cuando más quiero cambiar algo, mas me sumerjo en ello, y hace que entre en un bucle infinito, del que solo hay un detalle que puede cambiarlo. Porque nada tiene sentido. Como decían en una canción “vivir para morir, extraño ritual”. Ese es el fin? O sea, vivir simplemente para perpetuar en el tiempo esta especie, llamada ser humano. Pero igual que nosotros, están los animales, plantas, y demás seres vivos. Es que no veo sentido alguno a todo esto. Nacer fruto del amor (en la mayoría de los casos) después crecer, estar puteado por todos lados, que no te dejan ser tu mismo, y cuando crees que lo eres, estas cayendo en picado, porque los demás no respetan esa forma de vivir, o de actuar, y en el peor de los casos, incurriendo en un delito.
Para ser buen ciudadano, has de producir en la fábrica, enamorarte, tener novia formal, y casarte, por supuesto. Después, perpetuar la especie, si no lo haces, eres el raro de la familia. Y vas a dejar perder el apellido? Pero que es el apellido? Letras conexas para formar una palabra, que generalmente es idéntica a nombres de pueblos, animales, colores, o referente a algún antepasado que se llamaba así (Rodríguez, hijo de Rodrigo).
Para después acabar muriendo de viejo, si llegas, en la cama de un hospital, o en el mejor de los casos, en tu propia casa, rodeado de tus seres queridos. Pero quien son esos seres queridos? La familia? Esa que siempre te ha marcado el buen camino. La que te ha calificado como la oveja negra, por ser diferente. O la familia, son esas personas que no llevan tu misma sangre, o si, pero que tú has ido eligiendo con el paso del tiempo, ya sea por sus buenos actos a ti, como por lo que tú has significado para ellos. Me quedo con la segunda calificación de familia.
Hace poco, hablaba con un amigo, si, de los que entran en la segunda acepción de familia, que la mayoría de la gente, personas, piedras, te buscan por el interés puro y duro, por lo que pueden sacar de ti, que puede ser, generalmente por mero interés monetario, o semejante. Todo ese tipo de gente me da asco. Esos son los que suelen decir eso de “o conmigo, o contra mí” no hay término medio, no ven más que blanco, o negro. Los que te hacen buena cara, te saludan, y todo es muy bonito, si van solos, o tu eres el que va solo. Porque si es al contrario, ni te miran a la cara, no sea que alguien los pueda involucrar en tu vida, y sea una total desgracia. Que dirá la gente dios mío! Tú no eres de los míos, y te lo hago saber. Y si, hemos brindado para que este tipo de gente no se perpetúe en el tiempo.
Como veis, quisiera hablar sobre qué bonito es el mar en calma, los días soleados de verano, o del rocío que se posa sobre el blanco de la flor del naranjo al amanecer, pero no puedo. Porque eso es algo que ya sabe todo el mundo, y que realmente, a nadie le importa, más que a los fotógrafos que intentan hacer sobre ello un buen plano, quizá por entretenimiento, o para ganar un concurso. Llamémosle pues, de otro modo, se intentan lucrar a partir de la belleza de la naturaleza. Y no son los únicos que lo hacen, no. Con ello, no quiero decir que me parezca mal, pues todos intentamos aprovechar al máximo nuestros recursos, sea cual sea su natural procedencia. Siempre le acabo sacando la parte mala a todo lo que veo, o toco. Sera porque necesito algo de vida extra con nombre de mujer?