miércoles, 23 de febrero de 2011

Dios te lo pague.

Hoy se duerme en los portales, descansa y se va, quizá porque no tiene nada que objetar, todo sigue igual que siempre, la luz de la oscuridad va vagando por los rincones de la quietud, sin conocimiento alguno, se deja fluir y se va. Sea cual sea el siguiente paso ¿que más dará? Si al final todos llevan al mismo lugar. ¿Estremecedor quizá?

- Más madera que es la guerra.

- Hombre ya… pues tampoco, que nos quedaremos sin árboles joder, pensad un poquito en los demás, ¿no?

- Bueno, es otro tema que nos tiene atados de por vida. Siempre lo mismo, siempre igual para no llegar a ningún lugar.

- ¿Pero donde quieres llegar?

- Psa, a mi me da igual donde llegar, solo quiero que el camino que haya recorrido no haya sido en vano. Hablaba el otro día con un buen amigo sobre esto…. No sé si lo conocerás, bueno, da igual, me preguntaba que cual era el sentido de la vida. Como buenamente pude le comente lo que yo pensaba, y es que no tiene sentido alguno, perpetuarse en el tiempo solamente. Algún sentido debe de tener, pero creo que ni tu ni yo lo descubriremos.

- Si, posiblemente tengas razón, pero…

- ¿Ya estamos con los peros otra vez? A ver, que quieres?

- Nada, nada, es solo que yo no tengo una idea marcada sobre ello, así que seguramente me fie de lo que tú me dices.

- Ey ey ey, no te fíes de mí, yo te he dicho mi opinión, pregunta a cien mas como yo y saca tus propias conclusiones de tus propias vivencias, no dejes que nadie marque las pautas de tu existencia, porque así solo serás un clon de los demás, y cuando tu creas que estas dejando huella en el camino, lo que harás, es simplemente pisar las huellas de alguien que pasó antes por allí, y tú no quieres eso, ¿verdad?

- Pues la verdad es que no, venga ven, que te invito a un plato de caliente… ¿como se llama el perro?

martes, 22 de febrero de 2011

Por la borda

Es la tierra que da vida, es la granja libertad, es el aire que respiras, son las ganas que me empujan a escribirte otra mitad. Las ventanas que se cierran cuando empieza a anochecer, son los ojos que se abren cuando no quiero perder. No habrá otro más quehacer que subirme a la encina para verte amanecer. Que bonitas tus palabras que no las quiero escuchar, porque se lo que viene detrás, una flor y nada más. Entiende lo que te digo, es hora de marchar, que ya tengo las maletas, voy a echarme a volar. No me gusta que me digan que es lo que tengo que hacer, es mi propia voluntad la que me ha hecho crecer. No vendrá nadie a quererme manejar, porque saben cómo soy, yo no me pienso dejar. Que me digan lo que quieran con tal de molestar, yo por una oreja entra, por la otra ya saldrá. Un papel y un boli muerto es mi propia identidad, lee cuanto quieras pero no mires atrás. Que la tinta se consume, eso ya lo he visto yo, como se consume una vela con el fuego que vendrá. Hoy no tengo donde poderte mirar, pero tengo la esperanza de poderte rozar. La ceguera no me impide divisar los barcos que se acercan por el mar, raro sería que en tierra se movieran, porque entonces ya sabría que me he vuelto a equivocar. Los ladridos de los perros no me dejan escuchar cuando llego tarde a casa, saber con quién estas. No me cansan las palabras que yo te quiero decir, pero escúchame mulata, esta no es forma de seguir. Que ya tengo demasiadas espinas clavadas por detrás, déjame solo, necesito respirar. Y con paso lento y fuerte otra herida por cerrar, otra historia muerta, otra nueva que vendrá.

martes, 15 de febrero de 2011

Hoy, ahora, ya.

El ayer no tiene un bonito final, porque la lágrima sangrante de lo blanco del ojo, rodea la retina por la que mi cerebro graba todo lo que pasa a mí alrededor. Se queda marcado a fuego en el interior de la sesera, esa que tantas veces se quiere olvidar de tantas cosas para poder seguir adelante, y siempre acabo pensando que no quiero despreciar el pasado, siempre hay que mirar adelante pero sin perder de vista lo que miramos por el retrovisor con el rabillo del ojo, y es ahí cuando empieza a sangrar, porque admitimos un pasado del que no nos alegramos, no lo compartimos, y nos damos cuenta de que hemos madurado.

El conocimiento del pasado, que nos da alas para poder sobrevolar un futuro inexistente, pero que paso a paso se va formando. Pasado y futuro, tan juntos entre sí que no se sabe dónde está el límite entre los dos. ¿Quizá la línea que lo separa es el presente? Pero… ¿qué es el presente? El momento que estamos viviendo ahora mismo, pero que al mismo tiempo ya es pasado, y nunca se va a volver a repetir, se podrá copiar, pero nunca, repito, nunca será igual. Así que a disfrutar del presente, que ya habrá tiempo para lamentarse del pasado imperfecto. ¿Una cervecita?

PD: Bonito día para escribir sobre un pasado imperfecto, y aprender de los errores, que realmente no lo fueron tanto, pero nunca se va a volver a repetir tal "destarifo".


Mira que la negra luna
brilla como huevo de serpiente
y en la noche que la acuna
hoy, ahora, ya...
ya se vive peligrosamente.

Luis. E. Aute (Hoy, ahora, ya)

martes, 1 de febrero de 2011

Press off

Un silencio, una casa, siempre aletargada, casi en ruinas diría yo, con los pilares que poco se sostienen, como tierra mojada, que aun no se ha secado al sol, ni en los altos hornos para convertirse en ladrillo. Un trozo de arcilla que me protegerá del frio en invierno, del calor en verano, y del viento, que solo quiere que desestabilizar mis propios pilares, para que caiga al suelo. Pero no, no lo conseguirá, pues tengo los pies firmes anclados al suelo como si de dos ventosas sobre un cristal se trataran. 

Y erguido hacia un cielo que no puedo ver, pues el techo que me cubre, cumple con su función, de prevenirme del llanto de la luna en la noche, y del solano en el día de hoy, el de ayer, y el de mañana, que aunque el mañana sea una incógnita, se que la resolveré con facilidad, pues estas últimas jornadas se repiten una y otra vez, con una rutina que llega a ser errante. De aquí a allá sin nada que hacer, puertas de barrotes por los que adivinar un cuerpo azul que se mueve de un lado a otro, con un instrumento de acallar libres pensamientos, a la espera de que llegue el día de ver la claridad con el miedo a que me la vuelvan a denegar.