lunes, 30 de noviembre de 2009

Y despues se ablanda

- Ey Laura! Que pasa?
- Pues nada, mira, pasaba por aquí…
- Tienes algo que hacer?
- Pues no, porque vengo de hacer unas gestiones, y me iba a casa ya.
- Te hace tomar un café? Que ya hace tiempo que no nos vemos.
- Venga, vale, invitas tu?
- Mira, pero porque eres tu, eh?
- Y tanto que soy yo! O es que ya no te acuerdas de las juergas que nos corríamos?
- Y tanto que me acuerdo, sobretodo, de cuando nos corriamos.
- Mira que eres cerdo.
- Ay!? Acaso no es verdad? Mira esta!
- Si, la verdad es que estaba muy bien aquello, a ver cuando repetimos!
- Umm, es una proposicion?
- Tienes algo que hacer ahora mismo?
- Pues justamente me iba a tomar un café con mi amiga Laura.
- Pues que espere ese café. Al cigarro de despues invito yo.
- Ya no fumo.
- Yo tampoco

Fuimos, somos y el olvido.

Frente a la adversidad, nacen nuevos valores que hacen que se pueda superar cualquier obstáculo que te surja por el camino, renacer sobre los mismos pasos que previamente se han dado, pero quién sabe si de otra forma, para llegar al mismo sitio, pero con otra forma de ver las cosas, quizá en el otro lado del abismo, o de la cama. Todo depende de a dónde nos haya llevado cada metro recorrido, ya sea corriendo, andando, o a gatas, porque muchas veces hace falta arrodillarse, entre otras cosas, para pedir perdón por los errores cometidos.

Puede que nos hayamos dado cuenta nosotros mismos de esos errores, o la gente que nos rodea nos hayan abierto los ojos, porque nosotros mismos estábamos cegados sobre una ilusión, que no era cierta, porque puedes creer que todo va bien, pero ni lo mas mínimo. Es ahí cuando verdaderamente te das cuenta de quien merece el perdón, o no.

Se comenta por otros lares, que perdonar, no es olvidar, y viceversa. Cuanta razón tienen esas palabras, y siempre están cargadas de abundante rencor. Porque llega un punto, en que ya no es orgullo, porque el orgullo, solo lleva que a problemas, y a enfrentamientos, nadie es superior a nadie, y no debemos creer que lo seamos. Estoy hablando del amor propio, el no dejar que te pisoteen, que es cuando la otra parte se cree superior a ti, y lo único que hace, es rebajarse, porque no hay argumentos que sostengan tal situación. No hay que obligar a olvidar, sino simplemente, olvidar que hay un motivo para recordar.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Despertando la moral

Tengo los bolsillos tan llenos de cigarrillos,

Que no me cabe tu necesidad.

Está bien, rompemos el cenicero, pero yo me quedo con los cigarros, y tú con la ceniza. Con esta manera de ver las cosas, empezó un nuevo día. La luz entraba a trompicones entre las rendijas de la persiana, como si estuviera obligada a ello. Se ve que no quería despertarle. Pero era demasiado tarde, aunque ella no tuvo nada que ver. Poco antes de que el despertador le taladrara en los oídos con su horripilante música mañanera, ya se había desvelado por sus propios medios, que no son más que pocas ganas de dormir, felicidad, alegría, y ganas de empezar un nuevo día con una sonrisa. Es el momento de mirar hacia delante, de pensar que no estamos aquí de “prestao”, que todo va muy en serio. Pero tampoco tenía ganas de tomárselo muy formalmente. Que si la vida te da limones, te vas al Mercadona, y compras una botella de tequila y sal. Si te da la espalda, le tocas el culo, con lo que ella responderá con un guantazo en la cara, y al poco tiempo, te plantara un beso en toda la boca que te sabrá a gloria. Porque al fin y al cabo, hay que poner empeño en conseguir lo que uno quiere.

Por fin se levanto de la cama, levanto los brazos, y mirándose en el espejo, gritó a modo de bostezo un “si” que se oyó por todos los rincones de la habitación. Se puso una camiseta de esperanza, unos pantalones de valentía, y unas botas de rebeldía, para hacer frente a todo aquello que le causaba miedo, dolor, e incertidumbre. Se lavó la cara y le quitó las telarañas al corazón. Un café un cigarro, y a la calle. Tengo que comprar otro cenicero.


Rescato este texto del fotolog, cuya pertenencia, también me corresponde. Este blog intenta ser la evolución natural del mismo (http://www.fotolog.com/markister) Si a alguien le apetece pegarle una miradita, no estaría de mas. Disfrutadlo de igual manera que yo disfruté escribiendo en el.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Selvas de alquitrán

860.000 € cuesta una muerte en la carretera. Ahí está el dinero que deja de generar como trabajador, lo que desembolsan las aseguradoras, indemnizaciones de otra clase, gastos en sanidad si hicieran falta, y el trabajo que cuesta limpiar la carretera, entre otros menesteres. El coste de un radar de tráfico, creo recordar que estaba sobre los 80.000€ la unidad. Ahora yo me pregunto. Porque quieren que tengamos más seguridad en carretera, porque las autoridades velan por nosotros, o porque el gasto es tan grande, que prefieren tenernos en vida. Tenernos en vida para que no dejemos de producir, y que llenemos sus arcas. Quieren que sigamos trabajando, para que nada deje de funcionar, que no deje de generar dinero. Si caemos enfermos, es dinero que la S.S. debe de pagar, y que no ingresa. No les interesa que los trabajadores estén de baja.

Porque no quieren que pisemos el acelerador a fondo? Bueno, eso es lo que dicen, pero ponen los límites de velocidad tan bajos, que en ocasiones, son difíciles de cumplir, y quien esta allí? El maravilloso radar, que ha costado una pasta enorme, y que hay que amortizar. Fácilmente, en una semana, se puede amortizar el coste del radar, y todo lo demás, van a ser beneficios. Beneficios para invertir en mayor seguridad? No hijos míos, beneficio para ellos, porque los puntos negros, y las carreteras en general, cada vez van a peor. Menos inversión en arreglar el asfalto, en volver a pavimentarlo. Los arcenes, en el caso de que existan, están en pésimas condiciones, los quitamiedos, no quitan el miedo, sino vidas a los motoristas.

También hay que decir, que los motoristas se quejan de los conductores de vehículos a cuatro ruedas, pero yo he podido comprobar infinidad de veces, que son ellos los que no respetan a los demás. No quiero generalizar, porque se que no todos son así, pero no me quitareis la razón en que es cierto. Adelantamientos en sitios donde la visibilidad es nula, doble línea continua amarilla, superación de los límites de velocidad razonables (ya no me refiero a los legales, sino a los que se salen de la razón). Y después pasa lo que pasa, la culpa para quién? Para los conductores de coches.

La conducción, es como estar en medio de la selva del Brasil. Es la ley del más fuerte, tienes que ir con 40.000 ojos, y aun así, siempre son pocos, y lo digo por experiencia. Cuantas veces he tenido que pegar frenazo, porque a un camionero se le ha ocurrido entrar en una rotonda cuando no debía, y claro, a ver qué haces, solo con una rueda ya te revienta el coche. O tener que hacer mil maravillas, porque el susodicho camionero, lleva detector de radar, o simplemente, tiene prisa, y va haciendo las largas para que corras mas, porque le estorbas, mientras tú, vas tan feliz cumpliendo los límites de velocidad, porque estas harto de que te sangren por todas partes, como para tener que pagar una multa de 100€, 200€, 300€ por pasarte 1km/h del máximo permitido.

Otra cosa que veo muy bien por parte de las autoridades “competentes”, es que multen por hablar con el teléfono móvil, por usar el GPS, por adelantamientos indebidos, maniobras que rozan lo irracional. Con todo ello deberían de ser implacables. Que tire la primera piedra quien esté libre de pecado. Todos hemos hecho infracciones de ese tipo, pero bueno, supongo que en ese momento soy consciente de todo lo que puede pasar, y me arriesgo a ello. También soy consciente de que con ello puedo perjudicar a otros conductores, que no tienen nada que ver. En fin, precaución amigo conductor, que la senda es peligrosa.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Tu te crees que estas son horas de estar por ahí vagando? Venga va, apaga la luz, y vente a la cama. Esas palabras me hicieron recapacitar. Era ya muy tarde, y mañana iba a ser un dia duro. No se si me queria acostar tarde, por saborear un poco mas de esta absurda vida, o por el miedo a una mala pesadilla, de las que recorrian mi cuerpo en las ultimas noches. No me dejaban descansar, y es lo que mas necesitaba en esos dias. Descansar, y tener claridad, afrontar el problema de cara, sin titubeos, y no dar por sentado nada. Estaba aquí sentado, delante de esta pantalla. Por los altavoces se filtraba la voz de Kutxi, parecia que el unico que me comprendia era el, a cada momento, sabia lo que necesitaba. Un poco de noche, un poco de lluvia, y salir a correr bajo ella. Asi que miré el reloj, poco tiempo quedaba ya. Se me habia pasado volando. Me habia sumergido entre aguas de guitarras, y atronadores sonidos procedentes de un trozo de madera con un parche. Esa iba a ser la banda sonora que le acompañaria hasta el momento de decir “hasta aquí hemos llegado”. Cariño, tenemos que hablar.