domingo, 17 de octubre de 2010

Campo a través

Voy a cantarle canciones al pasado, a reclamar lo que no me ha dado, a quemar lo poco que me queda, y a coger del suelo puñados de Tierra, donde lo único que crezca sea mala hierba, donde el agua que corra por el subsuelo esté llena de cal, y que el fuego no haga falta provocarlo. Busco un lugar donde la vida humana no sea posible, y los animales no tengan sitio para volar, ni agazaparse tras los matojos. Quiero que todo lo que conocemos como habitad sea convertido en territorio lunar ingrávido, donde los pasos no nos hagan avanzar. Que mis peores deseos, se queden cortos al hacerse realidad y no haya porvenir posible…

En ese momento, su madre lo interrumpió y le dijo que tranquilo, no hace falta mucho tiempo para que suceda... mientras tanto, ella iba musitando algo entre dientes, y pensando en que ella no le daba importancia a las cosas terrenales como concepto, a las piedras, a los animales o a las personas como conjunto de líquidos y carne, que al fin y al cabo, es de lo que se compone. No, ella iba mucho más allá, que el concepto de vida es mucho mas grande. La incomprensión que producía en la gente era lo opuesto a su misma incomprensión. Era una concepción propia, y es eso lo único que prevalecía sobre todas las cosas. El porqué de esa piedra situada de tal modo, podía cambiar el curso natural de un río. No comprendía como su hijo podía pensar de aquella manera, ni entendió que en aquel momento, él la soltara de su mano.




lunes, 11 de octubre de 2010

Una vez al año no hace daño.

Dentro de nada, será el día de todos los santos, y como borreguitos, iréis a hacer la pertinente visita al cementerio. Iréis única y exclusivamente ese día, por la mañana, antes de iros a celebrarlo con toda la familia al restaurante, o de recogimiento en casa, pero con una gran paella en medio de la mesa en ambos casos. Será la única vez en todo el año que vayáis a visitar a vuestros difuntos. Perdón, iréis unos días antes a limpiar las lápidas y a cambiar las flores para que se vea que se cuida todo aquello, que los tenéis en mente.

A mi me parece en todo caso un acto de hipocresía demasiado grande, que me causa incluso desprecio. Es como si solo quisieras o te acordaras de tu pareja el día de San Valentín (gran invención comercial por cierto), es algo que se hace todos los días. No hace falta demostrar a nadie que tienes en mente a tus difuntos, no hace falta llegar allí y ponerte triste o llorar recordando viejos momentos. No es que esos actos me parezcan falsos pero me dan mucho que pensar...

Todos tenemos a gente que queremos enterrada, o incinerada y esparcida, pero para mi, esa gente sigue viva, pueden aparecer en mis sueños y hablar con ellos, y a la mañana siguiente tendré una sensación extraña, reconfortante por haber vuelto a tener una buena conversión con alguien que a diario no la puedo tener. O lo recordaré en una canción, o en cualquier otro momento de mi vida, pero no hace falta que nadie me diga, o casi me obligue a que tenga que recordarlos el día señalado, mientras un 20 de junio (por poner un ejemplo) tengo demasiadas cosas en la cabeza como para acordarme de la gente que "ya no está".

En contadas ocasiones me viereis a mi por un cementerio. Hace como unos tres o cuatro años que no voy, y no por ello me siento mal, ni nada parecido. No necesito ir a ver un trozo de piedra para contarle mis penas. Prefiero hablar con la gente que me rodea y que conocía a la persona en cuestión, o a solas en mi habitación, o viajando a los lugares por donde esa persona pasó, volviendo a dibujar sus mismos pasos en mis botas.

Haced lo que queráis, pero ese día me niego a ir al cementerio. Lo de la paella ya es otra cosa.