Voy a cantarle canciones al pasado, a reclamar lo que no me ha dado, a quemar lo poco que me queda, y a coger del suelo puñados de Tierra, donde lo único que crezca sea mala hierba, donde el agua que corra por el subsuelo esté llena de cal, y que el fuego no haga falta provocarlo. Busco un lugar donde la vida humana no sea posible, y los animales no tengan sitio para volar, ni agazaparse tras los matojos. Quiero que todo lo que conocemos como habitad sea convertido en territorio lunar ingrávido, donde los pasos no nos hagan avanzar. Que mis peores deseos, se queden cortos al hacerse realidad y no haya porvenir posible…
En ese momento, su madre lo interrumpió y le dijo que tranquilo, no hace falta mucho tiempo para que suceda... mientras tanto, ella iba musitando algo entre dientes, y pensando en que ella no le daba importancia a las cosas terrenales como concepto, a las piedras, a los animales o a las personas como conjunto de líquidos y carne, que al fin y al cabo, es de lo que se compone. No, ella iba mucho más allá, que el concepto de vida es mucho mas grande. La incomprensión que producía en la gente era lo opuesto a su misma incomprensión. Era una concepción propia, y es eso lo único que prevalecía sobre todas las cosas. El porqué de esa piedra situada de tal modo, podía cambiar el curso natural de un río. No comprendía como su hijo podía pensar de aquella manera, ni entendió que en aquel momento, él la soltara de su mano.