Si, lo sé, nunca lloro pero eso no quiere decir que no haya lágrimas,
porque las hay, y muchas. Las hay por la inconsciencia de unos ojos que quieren
mirar estando cerrados, de unos oídos taponados por el ruido exterior, y por
unas manos que se resisten a tocar siendo esta su función principal. Y no salen
a la luz porque ya hay bastante agua en el exterior, como para que vaya añadiendo
yo más. Puede que fuera esté lloviendo, que lo haga en unos sitios y en otros
no, pero Sol sólo hay uno, luna solo hay una, y cuando uno falta sale el otro.
Quizá no hay ninguno cuando cerramos la persiana. Hoy sabré si quemo la
persiana, o me hago un ovillo con la manta. Y mañana… mañana no tiene fondo.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Cables
Hoy se rompe otra copa y se vierte su contenido al suelo,
ese suelo que tantas veces me hizo resbalar y que nunca consigo hacer que se
seque. Puede que lo mejor sea comprar otra casa donde haya alfombras donde
caminar descalzo, donde saber que no me voy a cortar con los cristales, que el
líquido no me hará naufragar, que el fuego secará cualquier lágrima que pueda
derramar.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Las andadas vuelven a mi
Acabo de entrar por aquí y me he dado cuenta de que ayer justamente, hacía un año que no escribía nada. Han pasado muchas cosas desde ese 5 de diciembre de 2011, muchas idas y venidas, encontronazos, decepciones, alegrías, pero sobretodo, ha habido crecimiento. Crecimiento personal, mental, emocional entre otras muchas cosas. Para unas cosas soy el mismo y para otras no aunque esto pasa en las mejores familias.
Creo que voy a retomarlo, necesito exteriorizar muchas cosas y como siempre, lo haré de forma encubierta, así que supongo y espero que no entendáis lo que realmente quiero decir, aunque si sabéis como me siento y porque... sera fácil saberlo. En fin, que ahí queda la promesa de volver a escribir de forma regular.
Un abrazo.
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