Esos días en los que te levantas pensando que será un día
más, despiertas tarde por falta de quehaceres, pagas tus deudas, la música en
el coche hace que una mañana medio nublada sea lo más radiante posible. Las
gafas de sol, el viento en la cara y una sonrisa de estar haciendo las cosas
bien inundan el coche y desbordan por el techo abierto al cielo haciendo que el
sueño de un hombre despierto se cumpla. Siempre hay metas que ir superando,
ganando y recibiendo el premio correspondiente. Me marcaré muchas más pero de
momento puedo decir que soy feliz. Pensar que no sería capaz de hacer ciertas
cosas y hacerlas. Pensar que otras no me darían igual y ya ves, no me causan
repercusión alguna. Pensar que el rencor nunca se iría y al final querer y dar lo
mejor de mí mismo. Supongo que eso se llama maduración, crecer, espabilar. En
definitiva, realizarse un mismo, ver que por cambiar no se deja de ser uno
mismo. Jamás dejaré de ser yo mismo por más que cambie (mientras sea a mejor) y
jamás dejaré de cambiar para encontrarme a mí mismo. Lo que tienes es lo que te
llevas, yo me tengo.
miércoles, 9 de abril de 2014
lunes, 23 de septiembre de 2013
No hay cero
Os quejáis de las casas abandonadas pero ¿cómo están los
corazones de los expulsados del Olimpo? Recuerdo noches intranquilas viajando
por espacios escondidos, que salpicaban de inconsciencia por todas partes,
repetían palabras malsonantes, grescas en ruinas perezosas y galletas de las
que no se comen. Era la época del salir a buscar el sol en plena media noche,
de quebrarse la garganta junto a un amigo, una cerveza y un cigarrillo. No era
la mejor época pero era la nuestra.
Y no es ese corazón el que late ya, las pedradas ya
cansan, las canciones ya no son las mismas, que aunque no cambien los gustos,
todo suena a lo mismo, todo es inconexo y ahí reside su cultura de venta, en la
mediocridad. Lo auténtico se ha perdido, los estereotipos se llevan a rajatabla
y si te sales de ellos eres un bicho raro. Ha de gustarte lo mismo que a todos,
de la misma manera. Quieren que seas diferente pero te venden lo mismo que a
los demás. Si, exacto, te lo venden, has de ser así, te obligo a ser así, pero
págame para ser así.
Ya no sólo hablo de modos de vida o apariencia, como
puede ser la forma de vestir, las modas de los coches o estar a la última en
tecnología (que también). Hablo de sentimientos, de gustos
tanto personales como físicos. Pongo el ejemplo que comenté no hace mucho con
una persona bastante especial para mí:
Si te gustan las personas con un físico que se sale de la
norma generalizada que te intentan vender ya eres un rarito, eres diferente o
inferior y te expones a comentarios de cualquier tipo. Todos dicen que hay
que mirar el interior y dejar en un segundo plano el exterior, que si no te pierdes muchas cosas pero a la hora de
actuar, todos se rigen por el mismo patrón aunque lo quieren ocultar, primero el físico y ya después pienso en el interior. Hipócritas. Yo sé lo que quiero, lo que me gusta y jamás lo he negado ni
ocultado a nadie y por eso me he ganado alguna ostia que otra, es el problema
de la sinceridad y la aplico a todas las facetas de mi vida por eso los que me conocen saben como soy a la perfección. Como decía el
Maestro Sabina, “por decir lo que pienso
sin pensar lo que digo, más de un beso me dieron y más de un bofetón”. Que bonito es admirar además de mirar.
Jamás dejé de ser yo mismo, pero ahora voy a serlo más
aun.
martes, 10 de septiembre de 2013
Hielo candente
Si eres sincero contigo mismo, no tienes porque dudar de lo
que quieres, de lo que necesitas. Encontrarse entre dos respuestas para una
misma pregunta cuando quieres que las dos respuestas sean válidas es como
estamparse contra una pared de hielo. Te vas a hacer daño pero el mismo hielo
te va a servir para bajar la hinchazón. Aunque a veces duela, es mejor probar a
estamparse porque sabes que el dolor va a sanar muy rápidamente y además, con
el hielo sobrante puedes hacerte un cubata que te va a dar muchas alegrías.
martes, 2 de julio de 2013
Y voló
¿Cómo escribir cuando no hay nada que decir? ¿Es bueno
buscar la inspiración, o debería llegar ella de por sí? Algunas veces creo que
no tengo nada dentro, que por más que piense en que podría escribir sobre algún
tema en concreto, ninguno me viene a la mente, es como si yo no fuera nadie,
como si viviera a la intemperie, balanceándome con el viento o con las olas a
la deriva. Un ente que vive simplemente, que no mira más allá.
¿Sin un motivo por el que vivir, se puede llamar a ese
acto vivir? ¿O simplemente es algo con vida pero que no vive? Porque por ejemplo, una zapatilla existe,
pero no tiene vida. ¿A que se le llama vivir y a que tener vida? ¿Son sinónimos?
Vale, uno puede ser el acto de otro pero ¿eso es al cien por cien así?
¿Hacer algo sin un motivo en concreto tiene sentido? Cuando
alguien te obliga a hacerlo, tú tienes un motivo, la obligación, pero el
sentido se lo da la otra persona que puede ser cualquier cosa. ¿El motivo y el
sentido es lo mismo? Habrá veces que si, otras que no.
Creo que el calor me está afectando demasiado. Este es el
motivo por el que he escrito… ¿sentido? No lo busquéis, no lo tiene. Entonces,
¿estoy vivo? Cuando me dé una ducha fresca, os aseguro que sí.
“Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a
la mitad del camino.“
Sigmund Freud.
lunes, 1 de julio de 2013
Imán de mujer.
Ella le dijo que le cantara al oído,
a lo que él respondió que lo haría solo con una condición, que esa noche no se
acabara nunca. Tenía mucho que decir, mucho que expresar, quizá no con
palabras, sino con miradas. Tenía una mirada dulce, sencilla, de las que
enamoran, pero que al mismo tiempo no se pueden aguantar. Entraba hasta lo más
profundo de su ser, y en un par de segundos debía de apartarse de su reflejo.
Se sentía intimidado por tanta pasión desmedida, por esos ojos negros que le
miraban como pidiendo clemencia antes de ser devorados. Ella sabía de su
influencia y lo usaba para atraerle más aun. Se sentía querida, él la quería,
la quiere y la admira. Ella por su parte, transmitía tanta paz y amor que era
imposible que se despegasen el uno del otro. Ella parpadeó, cerró los ojos con
esa caída de cortinas que únicamente ella sabía hacer, que enciende la magia y
el fuego vibrante de su interior. Los volvió a abrir, y de nuevo lo miró. Ya es
de día, pues con sus ojos iluminó toda la habitación. No había cumplido su
promesa de que la noche nunca acabara, pero él, se acercó al oído y le cantó.
miércoles, 26 de junio de 2013
Quiero ser.
El sol, la luz y una postal desgastada. Así empezaba el último
poema que quise recitar frente al espejo que no refleja lo que ve, sino lo que
queremos ser. Podemos permitirnos la
licencia de desvariar mientras tengamos un sitio donde ir a descansar si
tenemos que echar a correr delante del pasado que siempre nos persigue. y yo, ahora quiero desvariar frente al espejo, recitando.
miércoles, 12 de junio de 2013
Sólo estoy herido
Hay pensamientos que es mejor dejarlos en la recámara,
macerarlos y cuando sea el momento de que vean la luz, ver como emanan de la
fuente dejándolos libres. Nunca es el momento de nada, y siempre llego tarde a
mis propias despedidas, y cuando no sabes cómo encarar un revés, te das cuenta
de lo insignificante que eres.
Siempre intenté ser yo mismo, la explicaciones se las doy a
quien las merece, aunque no las haya pedido. Hay otras veces que no me entiendo
ni yo, y por eso escribo y dejo salir lo que llevo. Cuantas veces me habrán
dicho que me esté calladito, así que por una vez en la vida, voy a hacerles
caso, hasta nuevo aviso. Cuídense.
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