martes, 20 de septiembre de 2011

Declive

Parece la luna un sol, iluminada con un brillo destellante, alegre al parpadeo y ligeramente ovalada. Reflejo de cerveza burbujeante como el mar inhóspito allanado a causa de la calma chicha que recorre uno a uno todos los recodos del silencio. Ataviado con espesura verde y amarilla a causa del entretiempo, seco aunque húmedo en su interior, causa lamento tan solo ver que allí donde había alegría, el otoño hace que todo caiga al suelo desquebrajándose en pedazos tan pequeños, que darán alimento a las generaciones venideras, quien sabe si de la misma especie, o de indigestos pastos para reses. De lo que coman será su final o no, solo el tiempo dirá si fue acertada la decisión. Se podrá maquillar de buenaventura explicando que llegó su hora, que era el destino, o que fue una broma pesada, pero no será más que abrazar con buenas palabras una muerte inservible y sin bondad alguna. Quizá no era el sol quien la iluminaba, sino una estrella fugaz.