Esos días en los que te levantas pensando que será un día
más, despiertas tarde por falta de quehaceres, pagas tus deudas, la música en
el coche hace que una mañana medio nublada sea lo más radiante posible. Las
gafas de sol, el viento en la cara y una sonrisa de estar haciendo las cosas
bien inundan el coche y desbordan por el techo abierto al cielo haciendo que el
sueño de un hombre despierto se cumpla. Siempre hay metas que ir superando,
ganando y recibiendo el premio correspondiente. Me marcaré muchas más pero de
momento puedo decir que soy feliz. Pensar que no sería capaz de hacer ciertas
cosas y hacerlas. Pensar que otras no me darían igual y ya ves, no me causan
repercusión alguna. Pensar que el rencor nunca se iría y al final querer y dar lo
mejor de mí mismo. Supongo que eso se llama maduración, crecer, espabilar. En
definitiva, realizarse un mismo, ver que por cambiar no se deja de ser uno
mismo. Jamás dejaré de ser yo mismo por más que cambie (mientras sea a mejor) y
jamás dejaré de cambiar para encontrarme a mí mismo. Lo que tienes es lo que te
llevas, yo me tengo.